jueves, 7 de mayo de 2015

¿La felicidad radica en perder la esperanza?

La esperanza en el bosque incierto


La felicidad puede ser considerada como un estado emocional que se produce en la persona que cree haber alcanzado una meta personal. Es un estado transitorio, a veces inducido por las decisiones y las metas preestablecidas en nuestras vidas, ver:
La felicidad es un placebo temporal mientras que un efecto más sostenido sería la plena autorealización. Desde pequeños se ha inculcado como una meta a alcanzar y al no conseguirla produce gran frustración y en ciertos casos tristeza (su sentimiento opuesto).

Quien vive de esperanzas vive de ilusiones y pesadillas, puesto que la esperanza no es una realidad, es un punto distante en un bosque misterioso. En un mundo cada día mas competitivo es difícil alcanzar, el mundo cada día exige aprender y saber más.


Paradójicamente quien menos espera es quien más feliz, puesto que cualquier triunfo es ganancia y no recibe con fuerza los golpes morales de la vida, los cuales cada día serán más. Las derrotas cada día se van acumulando en nuestra vida, deberíamos ser inmunes a ellas aprendiendo a dominar nuestros sentimientos. 

Ni la tristeza ni la vida deben gobernarnos conducen a desviaciones de la meta y aunque una persona sin sentimientos tiene más probabilidades de conseguir muchas más cosas, no significa que debamos convertirnos en seres insensibles, sólo que nuestros sentimientos temporales no nos aparten de la meta aún si ésta no es alcanzada. Lo importante es ir abriendo caminos y mantenerse activamente, sabiendo superar los obstáculos.